El trabajo del futuro

“Hoy lo estamos preparando para un trabajo que todavía no existe”, es una oración que probablemente más de uno escuchó en el colegio. ¿Cómo es posible que me vayan a entrenar para un trabajo que no existe? Si no existe, ¿cómo saben qué habilidades necesito desarrollar para hacerlo bien?, ¿cómo se crea un trabajo nuevo? Son solo pocas de las muchas preguntas que se podría hacer para tratar de darle sentido a ese postulado. Pero para entender lo que realmente quiere decir vamos a devolvernos en el tiempo y analizar cómo ha cambiado el trabajo a través de la historia de la humanidad.


Alvin Toffler, un futurólogo americano, dividió en tres fases la historia de la civilización. Las fases las bautizó como “olas”, y analizó qué cambios hicieron llegar las olas y cómo estas transformaron el modelo económico, social, y, por supuesto, el trabajo.


La Primera Ola habla de la revolución agrícola. Esto fue cuando los humanos dejaron de ser nómadas y empezaron a usar distintas herramientas de madera, piedra y animales domesticados para trabajar en el campo. Empezaron a crear aldeas y a transformar lo que lo rodeaba. El concepto de trabajo se crea y los humanos trabajan de sol a sol, casi todos los días del año para llevar comida a las casas. La sociedad cambia, pues al ya no tener que estar constantemente moviéndose en busca de comida, hay más tiempo libre para desarrollar otro tipo de actividades.


Siglos más tarde llega la Segunda Ola con la revolución industrial. En esta ola los humanos empiezan a desarrollar máquinas como la de vapor o la imprenta, que reemplaza el trabajo manual en algunas actividades. La productividad aumenta. Los humanos ahora pueden producir más cosas más rápidamente. Mover sus bienes y a ellos mismos, de población en población, más rápido que nunca con ayuda de locomotoras y barcos de vapor. La sociedad cambia de una organización rural a empezar a formar grandes centros urbanos. Se crean conceptos como jornada laboral y se divide la sociedad entre productores y consumidores.


La Tercera Ola llega a mediados del siglo XX y Toffler la denomina la era de la post-industrialización y la información. Nuevos desarrollos tecnológicos como los computadores, el internet y los teléfonos celulares crean una sociedad global conectada, donde la información se comparte masivamente. El trabajo demanda capacidades especializadas que hace que las personas se tengan que preparar previamente en universidades. Se implementan reglas y derechos relacionados con el trabajo buscando siempre proteger al empleado. Se empieza a usar la robotización en procesos industriales incrementando la productividad sustancialmente y otros desarrollos permiten mejorar la calidad de vida.


En resumen, la primera ola hizo que los humanos dejaran de moverse y empezaran a trabajar la tierra para producir su comida. La segunda trajo la producción masiva y el trabajo físico se volvió más especializado usando máquinas como complementos de la producción. La tercera trajo nuevas formas de producción, de comunicación y divulgación de conocimiento y se empieza a valorar mucho más el “saber” que el “tener”. Ahora, ¿qué nos espera en el futuro?


En resumen, la primera ola hizo que los humanos dejaran de moverse y empezaran a trabajar la tierra para producir su comida. La segunda trajo la producción masiva y el trabajo físico se volvió más especializado usando máquinas como complementos de la producción. La tercera trajo nuevas formas de producción, de comunicación y divulgación de conocimiento y se empieza a valorar mucho más el “saber” que el “tener”. Ahora, ¿qué nos espera en el futuro?

La pandemia del Covid-19 sirvió como un catalizador que hizo que la digitalización y la automatización se volvieran esenciales para el correcto funcionamiento de la sociedad y las empresas. Ahora, más que nunca, las empresas están buscando maneras de implementar herramientas tecnológicas que les permitan volverse más eficientes y crear el mayor valor agregado posible. Además de esta digitalización masiva se viene hablando de las tecnologías 4.0 como impresoras 3D, Inteligencia Artificial, Big Data, o Blockchain y de los posibles cambios que van a transformar aún más la sociedad. ¿Estaremos llegando a una cuarta ola? Yo creo que sí.


Tecnologías como las impresoras 3D tienen el potencial de transformar la forma en la que producimos hoy en día. Ya no habrá necesidad de crear grandes fábricas a miles de kilómetros de distancia, si no que se podrá producir todo tipo de cosas mucho más cerca de centros poblados o incluso desde la comodidad de la casa. La Inteligencia Artificial tiene el poder de reemplazar a los humanos en tareas mundanas y procedimientos completos y repetitivos. Esto viene con el potencial de destruir millones de trabajos que existen hoy en día como es el caso de contadores, asistentes administrativos o incluso conductores o pilotos de avión, por decir algunos. El Big Data, va a permitir tomar decisiones más informadas y precisas por tal motivo los datos tendrán un valor inmenso en la sociedad. Por último, los desarrollos tecnológicos en computadoras cuánticas van a traer implicaciones que por ahora ni alcanzamos a imaginar. Con un potencial enorme de resolver problemas matemáticos con modelación cuántica que ningún computador de hoy podría resolver, o incluso diseñar medicamentos complejos químicamente que los humanos simplemente no pueden diseñar.


¿Pero esto quiere decir que los robots y los computadores nos van a quitar todo el trabajo? No necesariamente. Diversos estudios apuntan que efectivamente estos desarrollos tecnológicos tienen el potencial de destruir millones de empleos en los siguientes años. Más que todo, se van a destruir los empleos que tengan que ver con fuerza física, o tareas repetitivas y sin mayor valor agregado. Pero por el otro lado se van a empezar a demandar al personal que diseña esos robots, programa los algoritmos, o analizan los datos y cualidades que los robots no pueden reemplazar fácilmente como la creatividad, programación, pensamiento crítico, proactividad, adaptabilidad, liderazgo, capacidad de análisis, inteligencia emocional y capacidad de aprendizaje continuo. Las llamadas “soft skills” o habilidades blandas. Puede que las universidades pierdan importancia y se empiece a demandar más cursos online de desarrollo de habilidades específicas, pues habrá una necesidad enorme de estar continuamente aprendiendo y desarrollando nuevas habilidades. Se puede decir que la calidad de vida mejorará, trabajaremos menos pero mejor y tendremos más tiempo libre.


Ahora, ¿cómo nos podemos entrenar para hacer parte de la fuerza laboral del futuro? Hay diversas plataformas en internet que ofrecen cursos de capacitación especializadas en las capacidades y cualidades que más se están demandando y se demandarán en el marco del mercado laboral del futuro. Estas plataformas están diseñadas de tal manera que los interesados aprendan de manera sola, en el tiempo que quieran, donde quieran. Algunas de estas son Coursera, Platzi o incluso Google y Facebook ofrecen cursos para aprender a usar las herramientas del lado de negocio de ellos.


Desde Puentes Global queremos aportar nuestro granito de arena, por eso desde mayo del 2020 aceptamos la invitación de IBM para aportar cursos en su plataforma Skillsbuild. Esta plataforma gratuita está enfocada en aspectos tecnológicos y tiene capacidad de divulgación global. Hemos diseñado diversos cursos relacionados con empleabilidad, emprendimiento y gestión de micronegocios que te invitamos a que visites si te interesan ese tipo de cosas y quieres reforzar o aprender habilidades nuevas.


El trabajo del futuro demandará distintas cualidades relacionadas con la creatividad, pensamiento crítico, resolución de problemas y otras habilidades blandas. Cada vez se demandan empleos físicos o que fácilmente puedan ser reemplazados por un robot o un algoritmo. Trabajaremos de la mano con la tecnología lo que nos permitirá trabajar menos pero la necesidad de estar aprendiendo continuamente y desarrollando nuevas habilidades será esencial para el desarrollo profesional de cada persona.