El emprendimiento como transformador social

El emprendimiento y la innovación han estado siempre en el medio del desarrollo de la humanidad. Han sido dos fuerzas que siempre nos han llevado a resolver problemas que nos afectan a diario mediante la creación de valor y riqueza.


Los humanos empezamos como cazadores y recolectores. Esto implicaba estar en continuo movimiento, siguiendo los caminos migratorios de los animales. Esto no era una manera eficiente de asegurar alimento, puesto que toda la energía que recuperaban comiendo un animal, la gastaban buscando alimento al día siguiente. Luego hubo una “innovación” que hizo que cambiara la forma de vivir de nuestra especie. Los humanos lograron domesticar a los animales y cultivar la tierra, ya no tenían que desplazarse largas distancias para asegurar sus alimentos. Este ahorro de tiempo, o eficiencia en el proceso de alimentación, permitió que tuvieran mucho más tiempo libre y desarrollaran actividades totalmente nuevas. Es así como empezaron a surgir nuevas tradiciones. Más tiempo libre permitió desarrollar cantos, bailes, esculturas, pinturas, recetas o incluso desarrollo de más y mejores herramientas que permitieran ser más eficientes y producir más con menos.


Como este ejemplo hay millones en nuestra historia que demuestran el poder del emprendimiento y la innovación para resolver los problemas y transformar la sociedad. Como fue la problemática del cierre de la ruta de la seda, que trajo una externalidad gigante de transformación social y orden global con el descubrimiento de un nuevo continente. O la problemática de producir y transportar más productos, que trajo como resultado máquinas a vapor que nos hicieron llegar más lejos y poseer más. O cuando se buscaron mejores formas de difundir la información, que trajo consigo el desarrollo del World Wide Web e Internet. En fin, hay millones de ejemplos que demuestran cómo la innovación y el emprendimiento está entrelazado con el desarrollo de la humanidad. Pero exactamente, ¿cómo se transforma y qué aporta el emprendimiento hoy en día?


Lo primero, y en términos económicos, el emprendimiento aporta al tejido empresarial de un país. Un país con un tejido empresarial robusto es un país con tasas de desempleo bajas, que tiene soberanía en la producción de sus bienes y servicios y con una economía sólida y pujante. En el último reporte de Cifras Pyme de España publicado por el Ministro de Industria, Comercio y Turismo en el mes de octubre, reporta que el tejido empresarial está compuesto en un 99,8% por pymes, es decir por pequeñas y medianas empresas con menos de 250 empleados. En otros términos, de las 2.929.772 empresas que existen en España 2.924.760 tienen menos de 250 empleados. Las pymes aportan aún más al tejido empresarial brindando empleo a casi el 64,3% de toda la fuerza laboral española o el doble de lo que emplean las grandes empresas.


Detrás de todas estas medias y pequeñas empresas hay un emprendedor o un grupo de emprendedores que decidieron resolver un problema que permitió, no solo mejorar la condición social del emprendedor, sino también de todo lo que lo rodea. El emprendimiento aporta al bienestar social pagando impuestos que sirven para hacer carreteras, hospitales, pagar la educación, brindar apoyo a trabajadores en paro y muchos más aportes al gasto gubernamental. Crean empleo, como mencionamos anteriormente, que permite que personas no cualificadas se capaciten y tengan la oportunidad de crecer profesionalmente y moverse en la escalera social. Permitiendo así, mejorar la calidad de vida de los trabajadores y sus familias mediante mejores ingresos que aportan a la educación de sus hijos.


También nuevos emprendimientos crean un efecto positivo de cascada en el tejido empresarial de una comunidad. Pues una empresa nueva va a demandar insumos de producción para hacer sus productos, incrementando la demanda de materias primas. O va a demandar servicios realizados por otras empresas para transportar esos productos o llevar la contabilidad de la empresa. Esto genera nuevos ingresos para empresas ya existentes que a su vez permite la creación de nuevos puestos de trabajo, nuevas redes de suministros, o incluso otros emprendimientos aportando aún más al desarrollo económico de la comunidad.


Segundo, en términos sociales el emprendimiento tiene el poder de transformar y convertir la sociedad. Mediante el uso de tecnología, nuevos procesos y el reemplazo de dependencia de sistemas obsoletos el emprendedor puede aportar nuevos y mejores productos incrementando la libertad económica y mejorando la calidad de vida. Pero no solo eso, últimamente se ha incrementado la transformación social como núcleo del emprendimiento. Los emprendedores de ahora no solo están buscando incrementar sus ingresos y su estado social, sino aportar a los valores sociales. Esto quiere decir que los emprendedores están conscientes de la problemática social que lo rodea y mediante la innovación y el emprendimiento buscan formas de darles solución. Al poner en el centro los valores sociales el emprendimiento está buscando mejorar la comunidad que lo rodea para así crear una sociedad más incluyente e igualitaria.


Por último, el emprendimiento tiene efectos directos en la cultura de las comunidades. En la última década, con la introducción y adopción global de los teléfonos inteligentes, hemos cambiado estructuralmente como hacemos muchas cosas. El entretenimiento cambió sustancialmente, cambiamos la forma en que consumimos música, películas y series. A principios del siglo íbamos a tiendas físicas a escoger qué álbum o que película comprar. Ahora tenemos disponibles millones de opciones inmediatas en plataformas de streaming que no cobran por descarga sino por suscripción. También cambió la forma que nos movemos (Uber) o el lugar donde dormimos en otras ciudades (Airbnb). Y como estos hay millones de cambios culturales promovidos por el emprendimiento y la innovación.


La pandemia del covid-19 sirvió como un catalizador para que emprendimientos e innovaciones que venían trabajando se adoptaran masivamente más rápido de lo normal. Ejemplos de esto es claramente la modalidad de trabajo a distancia, algo que se daba desde antes de la pandemia pero no a tales medidas. Ahora, más que nunca, hay empresas ofreciendo la posibilidad de trabajar a distancia, mejorando la calidad de vida de sus empleados.


También cambió la forma en que pagamos y usamos el dinero. Tecnologías como el contactless, banca digital y Bizzum ya existían antes de la pandemia, pero gracias a esta, más usuarios empezaron a usarla y a ver todas las externalidades positivas que brindaban estas nuevas tecnologías.


Para finalizar, la innovación y el emprendimiento de miles de años de la humanidad permitieron el desarrollo, en tiempo récord, de diversas vacunas para hacerle frente a una pandemia. La creatividad, la divulgación de la información, la comunicación, apoyo del sector público y privado, y nuevos desarrollos tecnológicos, evitaron que la pandemia se hubiera agravado y traído aún más consecuencias negativas para la sociedad y la economía.


Es por eso la importancia de los emprendedores y su potencial de transformación en la sociedad. Más emprendedores, más ingresos tributarios, más estado de bienestar. Más empresas, más empleos y mejores remunerados, más posibilidad de ascender socialmente. Más innovaciones, más tiempo libre, mejor calidad de vida.